Antes de entender todo el sentido de
«expresión» y «contenido», veamos, en primer lugar, que Hjelmslev considera el
lenguaje como dos planos diferentes pero conectados entre sí: el del «sistema»
–que corresponde a la estructura subyacente, siempre realizada, del lenguaje– y
el del «proceso», también llamado «texto», que es siempre virtual. El proceso
(texto) no es, como podría creerse, la ejecución del lenguaje (sistema); de
modo que, si bien es imposible tener un texto sin lenguaje, es posible tener un
lenguaje sin texto. Dado que Hjelmslev confunde «virtual», «real» y «concreto»,
una forma más clara de expresarlo sería decir que el lenguaje se hace real,
pero sigue siendo virtual, mientras que el proceso es concreto pero sólo se
realiza en parte. El sistema (la gramática, la sintaxis, el vocabulario), pues,
permite la producción de un número infinito de textos, mientras que muchos
textos no implican nunca más que un solo sistema o lenguaje. Hjelmslev analiza
la relación entre «expresión» y «contenido» con arreglo a los dos ejes
mencionados.
«Expresión» y «contenido», observamos, son también los dos funtivos
inseparables de la función de signo. La expresión puede darse en una variedad
de formas: mediante el habla, la escritura, el gesto (lenguaje de signos), y
cada medio, a su vez, se realiza en otros muchos medios (libros, televisión,
radio, periódicos, folletos, teléfono, código Morse, semáforo, tablillas de
piedra, inscripciones de todo tipo [sobre muros, suelos lápidas], películas,
carteles, obras de arte, conversación y escritura cotidiana). En otras
palabras, la expresión adopta una forma concreta (por ejemplo, en las palabras
«quiero a Ron») y existe en una sustancia (por ejemplo, la voz humana, o unas
marcas grabadas en un muro). Por consiguiente, existe una forma de la expresión
(las palabras) y una sustancia de la expresión (el material de las palabras).
En el lado del contenido también hay «forma» y «sustancia». El contenido puede
definirse, en términos generales, como la forma en la que se articula un
significado. Hjelmslev prefiere el término «contenido» en lugar de
«significado», porque un mismo significado puede articularse a través de
distintos contenidos, los contenidos de un lenguaje natural. Hjelmslev ilustra
este argumento con el ejemplo que se muestra en la figura 1, en la que el
contenido varía en relación con la misma área semántica (área de la intención).
Danés
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Alemán
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Francés
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trae
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Baum
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Arbre
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Holz
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Bois
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skov
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|||
Wald
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forêt
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Figura
1. Intercambio de contenido y significado en Hjelmslev.
Fuente:
Hjelmslev, Prolegómenos.
Aquí vemos
que, en danés, trae abarca todo el Baum alemán
y el arbre francés, y parte del Holz alemán y
menos del bois francés. Del mismo modo, skov traduce,
en parte, elHolz y el Wald alemanes, además de la
mayoría de bois y parte de forêt, ambos franceses.
Hjelmslev comenta que esta «incongruencia en la misma zona de intención aparece
en todas partes». En el ejemplo, desde la perspectiva del plano del sistema,
está ilustrado el nivel de la forma del contenido de la función de signo. Es
como si el lenguaje, en sus diversas articulaciones, separara la misma área de
significado (intención) de maneras específicas de dichas articulaciones
(contenido). La forma de la intención la da la forma del contenido, y el
significado es la sustancia del contenido. Un modo de entenderlo, según uno de
los intérpretes de Hjelmslev, es afirmar que «ambas formas [forma de la
expresión y forma del contenido] se manifiestan en una "sustancia"».
El término clave aquí no es «sustancia» sino «manifiesto»: hecho visible,
revelado, perceptible, publicado, etc. Desde el punto de vista filosófico, la
sustancia, en el siglo xiii, era equivalente a la esencia, precisamente lo
que no era manifiesto (Hjelmslev censura el denominado uso no
lingüístico de los términos, pero parece que precisamente un rasgo del lenguaje
es evocar varios contextos diferentes simultáneamente). Incluso en relación con
la forma más moderna de «sustantivo», el sentido no es tanto lo que se revela como
lo que se oculta. Aunque así fuera, no supondría necesariamente un problema
para la teoría de Hjelmslev si el término «sustancia» pudiera traducirse
consistentemente como manifiesto. Pero, cuando también se dice que la intención
es sustancia, sólo puede producirse la confusión.
Hjelmslev
equipara las variaciones en la forma del contenido (distintos significados
asociados a la misma área de intención, por lo que los idiomas no son
directamente traducibles) al sistema del contenido, mientras que la constancia
en la forma de aquél (la misma idea expresada en distintos idiomas, de modo que
las expresiones son directamente traducibles), la equipara a su proceso.
Igualmente, cuando los hablantes de distintos idiomas –por utilizar otro
ejemplo de Hjelmslev– intentan pronunciar «Berlín», la intención de la
expresión variará (debido al acento), mientras que la intención del contenido
será la misma. También puede ocurrir que la misma pronunciación (intención de
la expresión) en distintos idiomas sea la misma [got, Gott («Dios»
en alemán), godt(«bien» en danés)], mientras que la intención del
contenido es distinta. Ambos ejemplos proceden del plano del proceso, según
Hjelmslev.
La razón de
esta elaboración de la función de signo, afirma nuestro autor, es demostrar que
el signo no es sólo una etiqueta para algo previamente existente. Significa
también evitar las divisiones artificiales en la lingüística, entre «fonética,
morfología, sintaxis, lexicografía y semántica». De hecho, a Hjelmslev le
interesa hasta tal punto partir de una nueva base para el estudio del lenguaje
que utiliza el nombre de «glosemática», (del griego glossa, que
significa «lenguaje») para indicar el carácter innovador de su método.
La glosemática
sería «un álgebra del lenguaje que opera con entidades sin nombre», una ciencia
que posee «el álgebra inmanente del lenguaje» como objeto. La razón de este
nuevo enfoque deriva del argumento inicial de que durante demasiado tiempo,
según Hjelmslev, la lingüística ha estudiado el lenguaje desde un punto de vista
trascendente, es decir, que se han utilizado características no lingüísticas
para explicar el lenguaje. La glosemática pretende ofrecer un marco y una
terminología que sean rigurosos, sencillos y exhaustivos para explicar la
realidad y el empleo del lenguaje. Para ello, Hjelmslev dedicó sus energías a
desarrollar y perfeccionar un vocabulario técnico en el que no vamos a
detenernos aquí. Sin embargo, desde una perspectiva semiótica más general, es
preciso explicar la teoría de la «denotación» y la «connotación» de Hjelmslev.
La denotación, como implica el término, es el área de expresión que se refiere
a un contenido: por ejemplo, la oración «el gato se sentó en la estera» denota
un gato sentado en una estera. Esa misma oración, desde el punto de vista de la
connotación, podría evocar el contexto de unos niños, o una especie de ejemplo
«típico» usado como ejemplo. Más formalmente, la connotación se refiere al
hecho de que la expresión y el contenido, unidos, se convierten en otra
expresión que se refiere a otro contenido. Se puede expresar en un diagrama
como el de la figura 2.
Expresión
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Contenido
|
|
Expresión
|
Contenido
|
|
Figura
2. Expresión y contenido en el pensamiento de Hjelmslev.
Fuente: Umberto
Eco, A Theory of Semiotics, pág. 55.
Por su parte,
Hjelmslev afirma que la semiótica denotativa es «una semiótica en la que
ninguno de los planos es una semiótica», mientras que una semiótica connotativa
es una semiótica «cuyo plano de la expresión es una semiótica». Pero no sólo.
Porque el plano del contenido también puede ser una semiótica, lo que Hjelmslev
denomina una «metasemiótica». La lingüística, afirma, es un ejemplo de
metasemiótica: el estudio del lenguaje que es, en sí mismo, un ejemplo de
lenguaje. Autores como Barthes, Todorov y Eco han utilizado las nociones de
semiótica denotativa y connotativa, pero se han mostrado más circunspectos
sobre la viabilidad del concepto de metasemiótica.
Queda por
hacer una breve valoración de la teoría del lenguaje y la semiótica de
Hjelmslev. Desde luego, el proyecto de Hjelmslev abre una amplia variedad de
cuestiones, y el rigor introducido en la semiótica muestra qué fácil es dar por
descontada la noción de signo y que éste se convierta en un mero vehículo de
significado, al margen del lenguaje involucrado. Por otro lado, la elaboración
que hace Hjelmslev de su teoría del lenguaje se opone frecuentemente a las
limitaciones de la coherencia y la sencillez. Del mismo modo, si los conceptos
de «forma» y «sustancia» de Saussure exigen verdaderamente aclaración, es
precisamente en ese punto donde Hjelmslev también está a punto de embarrancar.
Una lectura minuciosa de los Prolegómenos, desde el punto de vista
de su coherencia, deja al lector completamente inseguro de cómo la «intención»
–la masa amorfa inaccesible fuera del sistema de signos– puede
vincularse a la «expresión» y al «contenido» en los términos «intención de la
expresión» e «intención del contenido»; porque, para incluirse en cualquiera de
ambos funtivos del signo, la intención debe adoptar una forma específica que,
por definición, no puede tener. Lo que tenemos son dos intenciones diferentes
que son lo que son porque se distinguen entre sí. El hecho de que la intención
se distinga la lleva a la esfera semiótica, de modo que deja de ser externa al
lenguaje o amorfa.
Sin embargo,
existe otro problema con respecto a la intención. Se trata de que, aunque
pasemos por alto el uso inconsistente que Hjelmslev hace del término, el autor
de losProlegómenos se ve obligado a recurrir a una dimensión extralingüística
o semiótica con el fin de facilitar el desarrollo de una lingüística
«inmanente». En otras palabras, la intención es la forma inadvertida que tiene
Hjelmslev de dar a su teoría un elemento trascendental, precisamente lo que
intentaba no hacer. Ésa es la razón de que Julia Kristeva pueda afirmar que la
teoría de Hjelmslev permanecía arraigada en el influyente marco fenomenológico
que ha dominado la lingüística hasta hoy.
muy buena información sobre HJEMSLEV... excelente :)
ResponderEliminarLes agradezco que compartan esta maravillosa síntesis de la tesis de Hjemslev. Estoy haciendo precisamente una tarea sobre él y este argumento me ha disipado mis dudas. Gracias por el aporte.
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